Los cliffhangers: qué son, y cómo usarlos.


Ahora que los productores de cine se han dado cuenta que los frikis también pagan entrada y no se quedan siempre en sus casas como malditos obesos, las películas de superhéroe se rifan, más o menos cuatro por año, y todas continuadas, en una super-saga-macro-universo-cinematrográfico de envergaduras épicas. Esto ha llamado atención de las productoras de cine carroñeras, que desde entonces, solo intentan colarnos sagas y sagas nuevas. Porque ahora, si quieres vender, tienes que hacer una saga. Y para eso usan los ganchos, también conocidos como cliffhangers.

El culo torcido.

Los productores también van al baño, y mientras se limpian el culo con billetes piensan cómo mantener al espectador deseando una nueva continuación a la saga. Esto, obviamente, es broma. Los productores no piensan, eso se lo dejan a los lacayos guionistas a los que dirigen con látigos, y tampoco te creas que piensan mucho. Porque, en realidad, desde hace años que los ganchos, o cliffhangers, son usados para, valga la redundancia, enganchar al espectador. En sus comienzos eran muy simples, básicamente el villano saliendo en el final del capítulo para decir que "volverá".


Esta técnica se dejó de usar desde hace años porque resulta ridícula, y solo se usa para parodiarla... aunque a Michael Bay se le olvide en Transformers 4.


No solo queda raro que el villano grite que volverá, sino que a nosotros nos deja como... pues vale. ¿Otro capítulo más? Te volverán a patear el culo. Entonces, ¿cómo usar la misma fórmula de una forma que no quede tan ridícula, y de paso, involucre al espectador todavía más en lo que sucede? Invirtiéndola: no es que el villano vaya a volver a aparecer, sino que el protagonista podría no volver a aparecer.

A esta técnica yo la llamo "el culo torcido". El protagonista cae, parece que ha muerto, y el capítulo se acaba ahí. Tú, por supuesto, te quedas
"GUÁ DE FÁ, que mi más preferido protagonista se me ha caído por el barranco, ay que se nos muere, ay que se acaba todo, yoro" «Tú como espectador a merded de los guionistas»

 En la serie animada, Sherlock y Moriarty caen, pero Sherlock no muere: es un cliffhanger.

Por supuesto, la serie no se va a acabar, el protagonista no está muerto, solo lo hacen para que veas el siguiente capítulo, lo necesitas ver para quedarte a gusto, hasta que acabes el siguiente capítulo y algo, probablemente, te vuelva a dejar con el culo torcido hasta la semana que viene.

Que un capítulo de Oliver y Benji acabe en medio de un tiro es tan criminal que lo podríamos considerar 'culo torcido'.

¿Por qué 'el culo torcido' es una mala técnica?

Si le preguntas la hora a un trabajador de la FAD, te dirá que las drogas son malas. Si le preguntas por su color favorito, te contestará que las drogas son malas. Y es cierto, las drogas son malas, no por el efecto que te produzca (que también), sino por la adicción que generan. Es muy sencilla de explicar: cuando la droga ya no está presente en el cuerpo, el cuerpo le pide al cerebro más de esa droga, y si no se la das, comienzas a sentirte muy, muy mal. Con tal de no sentirte así de mal, consumes más esa droga y tu cuerpo vuelve a la normalidad, pero así se genera un vínculo: tú necesitas la droga, dependes de la droga, y tomas la siguiente dosis por huir del mal cuerpo, antes que por el placer que te genera.

Deslicemos esta metáfora al tema que nos ocupa: cuando los capítulos acaban de forma inconclusa, dando a entender que el protagonista PODRÍA estar muerto, tú necesitas ver el siguiente capítulo de la serie, dependes de ese capítulo, y lo ves por huir del mal cuerpo que te ha generado el capítulo de hoy, antes que por el placer de ver continuar la historia y evolucionar sus personajes. Cuando una serie o una saga te engancha por un vínculo negativo, ni te quiere, ni te cuida, ni deberías seguir viéndola. Además de por motivos técnicos que explicaré luego, por lo más importante, tu salud como consumidor. Lees libros y ves series y películas para aprender, para disfrutar o para distraerte, y quedarte con el culo torcido no se encuentra en ninguna de esas tres. Si eres de los que piensa que a ti no te molesta, lo entiendo, no te molesta, pero estoy seguro de que disfrutarás más de otro tipo de cliffhanger.

El culo redondo.


Si los dos tipos de cliffhanger vivieran en Star Wars, claramente 'el culo torcido' sería del lado oscuro, y 'el culo redondo' sería un jedi tope molón como Yoda. ¿Por qué? Porque el culo torcido es fácil, poderoso, seductor y fomenta tus nervios (los nervios llevan a la ira, la ira al lado oscuro), y el culo redondo es justo lo contrario: es complicado, es díficil que sea poderoso, laborioso y fomenta tus sentimientos más bondadosos y caritativos. Es, en efecto, todo lo contrario. Pero construirlo es difícil.


Hablemos de las escenas post-crédito de Marvel. Gran parte de su éxito inicial se fundamenta en estas escenas, sobre todo entre los fanáticos de los cómics. No me extraña: plantean interrogantes nuevos, anticipan nuevos héroes o villanos que aparecerán en nuevas películas, expanden su universo, y todo sin tocar la historia que acaba de concluir. Esa historia está acabada, sus héroes están bien (suelen estarlo), y no nos preguntamos cómo están porque lo sabemos, sino cómo estarán en el futuro, ante los retos que estamos viendo que se les presentarán. Recuerdo con cariño la escena post-crédito de 'Capitán América: el Soldado de Invierno', en la que aparece el bastón de Loki después de años desaparecido, y vemos a los hermanos Maximoff, aterradores...

Aunque es un 'volveré' encubierto, esta cara explotó las expectativas de los fanáticos de Marvel.

De este modo, 'el culo redondo' trata de que tengas ganas de la siguiente entrega porque quieres seguir disfrutando de los personajes que aparecen en ella. Sus arcos están cerrados, y no hay interrogantes sobre cómo están ahora, sino cómo van a reaccionar en el futuro, estén bien o mal. Para eso, claro, necesitas unos buenos personajes.

¿Por qué 'el culo redondo' es mejor técnica que 'el culo torcido'?

Por si aún quedasen dudas, debes saber algo: un final debe concluir. No importa cómo sea el final, debe acabar una historia, porque el final es lo más importante, es el resumen y la enseñanza del camino. Las historias que consumimos, no se cuentan porque sí, se cuentan por algo, y el final debe ser ese algo que reúne y madura todas las piezas mostradas en el camino. Si el aclamado libro 'Danza de Dragones', secuela de Juego de Tronos, hubiese acabado con la hipotética muerte de uno de sus personajes principales, hubiese sido un final de mierda, porque no hubiera concluido nada y nos hubiese dejado con el culo torcido.

¡Y hablando de Juego de Tronos SIN SPOILERS! Quiero hablarte de dos finales de temporada únicamente con fotos orientativas que aquellos que las hayan visto las entenderán, y los que no, no. El capítulo final de la quinta temporada acaba así:

En la serie es un poco diferente: uno de los protagonistas está malherido.

Y el capítulo final de la sexta temporada acaba con este panorama:

De nuevo, solo aquel que lo haya visto lo entenderá.

¿Qué diferencia un final de otro? Bueno, son claramente distintos. Mientras que uno se acaba con un personaje principal pasándolo mal, y te deja así, con el culo torcido, con la necesidad de ver el 6x01 para ver qué le ha pasado, el final de la sexta temporada te explica el clímax, te narra las consecuencias, y asienta bien las tres facciones más importantes. Donde de uno salimos preocupados, del otro salimos esperanzados, no porque olamos un final bonito y pintoresco, sino porque todas las piezas están colocadas cara a la séptima temporada. He de decir que la séptima temporada también concluye correctamente, pero he escogido la sexta por ser mucho, mucho mejor. Admitámoslo, el 6x10 es el mejor capítulo de toda la serie.

Esto también se traduce en números. Si queréis que vuestros clientes vuelvan, habrá que tratarlos bien, ¿no? Lo mismo pasa con los lectores/espectadores. El comienzo de la séptima temporada ha sido mucho más esperado y mucho más mediático que el comienzo de la sexta, gracias ni más ni menos que al final de su anterior temporada. Así pues...

¿Cómo construir un buen gancho?

Lo primero de todo: los ganchos se utilizan cara a una futura secuela, o cara a un futuro capítulo. Si el final que escribes es el definitivo, conviene dejar todos los interrogantes importantes cerrados. Dicho esto, la premisa es bastante simple: hay que dejar cosas sin contestar, o si quieres contestar todas las preguntas anteriores, plantea nuevas. Yo utilizo las dos, y voy a usar el final de mi blog, Crónica de Mil Mentes, como ejemplo.

En el clímax de la historia, los buenos se enfrentan al malo malísimo, Sever, que sabemos que en el pasado fue un bueno, en concreto el que representaba la pureza (en el blog, cada bueno representa una cosa). Cuando por fin es derrotado, se deshace y solo queda de él un rubí, rubí que, por motivos que desconocemos, revive a un bueno anteriormente muerto. Y finalmente, por otro lado, aparece un nuevo malo que al parecer estaba dentro de Sever y dice "ahora que Sever ya no está como cascarón, te enfrentarás a mí a pelo".

Obviamente esto es un final muy resumido, pero en esencia es lo que ocurre. Veamos, antes de acabar, ¿planteo nuevas preguntas? Sí, ha aparecido un malo nuevo y será la nueva amenaza, y un bueno ha revivido por motivos desconocidos. Y, de las preguntas que existían antes... ¿me he dejado alguna sin responder? Una. Es leve y muy sutil, y no quise darle bombo por si no volvía a retomar el blog, pero, si has leído el blog, sabrás que el personaje Eissen no es exactamente una mente... y nunca se aclaró qué es.

Esa es la técnica. La importante de tu historia, la resuelves, y de las secundarias, déjate alguna sin contestar (una pregunta secundaria puede ser, ¿sigue vivo el padre de X?). Y, cuando ya estén todas las preguntas principales de tu historia contestadas, planteas la nueva, que debe ser una consecuencia natural. Pero ojo, debe tener sentido. Este nuevo malo del que hablo de mi blog, ya había salido antes, precisamente en un flashback. El nuevo malo, que de hecho, se llama Mal, y Sever, se enfrentaron en el pasado, y Sever optó por encerrarlo dentro de él, a costa de ser él el malo, pero un malo menos poderoso.

Y sobre todo: concluid vuestras historias. Si dejáis a vuestro protagonista con un tiro de bala y moribundo, como hace Benito Pérez Galdós en uno de sus libros, no lo dejéis así. Aclarad si vive o si muere, y si va a vivir, haced que aparezcan sus amigos llevándoselo a urgencias, por ejemplo. Así, los lectores no van a centrar su atención en si el personaje vivirá, sino en si se vengará de quien lo disparó, por ejemplo. Se centrarán en la trama, y no en su bienestar. Y no hagáis como 'Lost'. No tengáis más de tres arcos principales abiertos, idlos cerrando.

¡Espero haber sido de ayuda en este primer taller de escritura! Un besito a todos.

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