Película: El Castillo en el Cielo.


Cuando me recomendaron una película del Estudio Ghibli realizada en el 1986, un GULP enorme recorrió toda mi garganta. ¿Cómo sería la animación? ¿Cómo sería el doblaje? Y peor aún, ¿cómo sería la narrativa de una película japonesa antes de la globalización? ¡¿Cómo sería, cómo?!

Pues la verdad, ha sido una experiencia bastante estándar. Jajajajaja... Es que estaba muy cagado antes de ver la película, y cuando la empiezo a ver, descubro la historia más occidental que haya podido ver de este estudio. En serio, si me dices que Dreamworks ha hecho esta película, y saturamos más los colores, me lo creo. Y digo Dreamworks, porque Disney no la haría jamás, ni de coña.

No voy a hacer espoilers, pero dudo que Disney haga una película en la que intentan disparar a un niño, entre otras escenas que hacen que esta película no sea del todo inocente. No hay intentos de violación ni nada de eso, por dios, ni hay violencia, pero es verdad que la película no es inocente, y precisamente por eso la recomiendo para niños. ¿Habéis visto 'Los Increíbles'? Es más o menos ese tono, solo que Pixar añade algún que otro chiste, y esta película es más bien solemne.


Ante todo, me he encontrado con una película muy cómoda de ver, con introducción y estructura en tres actos, con villano clásico y un objetivo muy concreto. De hecho, me he sentido más cómodo que en la mayoría de películas occidentales, porque normalmente, cuando dos personajes al final se van a llevar muy bien y su amistad es significativa en el final de la historia, en Hollywood suelen enfrentarlos al principio. ¿Que no?
  • TODAS las películas de romance
  • Anakin y Padmé
  • Han y Leia
  • Rey y Finn
  • Indiana Jones y su novia en el Templo Maldito
  • Ron y Hermione
  • Kirk y Spock
  • Bella y Bestia,
y podría tirarme así todo el día. En esta película, sin embargo, la amistad de los dos protagonistas se siente desde el principio, se encuentran muy cómodos juntos, y también es de agradecer que ninguno de los dos sea apático, cosa muy típica en Japón.



Otra cosa interesante a decir es que, aunque la película empieza prácticamente arrancada, cuando despega (literalmente) es en el minuto 50. En ese momento es cuando me vi literalmente pegado a la pantalla, deseando ver cómo continúa la historia.

El arte de los mitos.

Habiendo un 'Laputa' en la imagen, iba a caer sí o sí.

El Castillo en el Cielo, cuya traducción literal hubiese sido La Ciudad en las Nubes, es Lapuntug, aunque su nombre original es Laputa jajajá jajajá equis de. El primer vistazo que tenemos de esa ciudad no es más que una esquina tapada por las nubes: la película no quiere enseñártela, y al mismo tiempo, quiere rodearla de esa aura mitificada, como el Santo Grial, o El Dorado. De este modo, los personajes quieren ir allí, y además, tú también, picado por la curiosidad.

El resto del arte que acompaña esta película es algo que, si bien merece la pena ver, no me ha sorprendido viniendo de este estudio. Hay una combinación entre ""magia"" y tecnología, algo que puede representar perfectamente la dualidad cultural de Japón, a medio camino entre la profunda naturaleza y la profunda urbanización. Hay, además, elementos imaginativos hechos para maravillarnos y para enfatizar en la idea de que lo que se narra es un cuento.

Y los paisajes son un primor, ya sea un pueblecito en las montañas o una fortaleza militar aburrida, se las ingenian para que no pares de mirar de un lado a otro, pues tienen lo justo para que puedas reconocerlos de la realidad, y lo justo para que sepas que algo así no existiría con nosotros.

La época de los buenos dibujos.


Pensándolo ahora mismo, no sé por qué me asusté antes de ver esta película. Supongo que porque me enfrentaba a lo desconocido, pero en occidente, las mejores películas de dibujos se han hecho en esta época. Si eres demasiado joven como para haberte dado cuenta, te hago un pequeño repaso.

En la segunda mitad de los ochenta y primera mitad de los noventa, Disney creó:
  • Tarón y el Caldero Mágico
  • Basil Superdetective
  • La Sirenita
  • Los Rescatadores en Cangurolandia
  • La Bella y la Bestia
  • Aladdín
  • El Rey León

Por supuesto, el año en el que la animación llegó a su culmen fue en los noventas, pero en los ochentas ya se pueden ver momentos de verdadero genio, generalmente con películas muy jarcoretas y oscuras, como la de Tarón, pero excelentemente animadas. En mi opinión, la pompa de la buena calidad se rompió con 'Mulán', la última buena película de dibujos. ¿Quieres echar un vistazo a lo que Disney tuvo que ofrecer a partir de 1998?
  • El Rey León 2
  • La Sirenita 2
  • El Emperador y sus Locuras
  • La Dama y el Vagabundo 2
  • Peter Pan 2
  • La Cenicienta 2
  • El Libro de la Selva 2
  • Mulán 2
  • Las secuelas clandestinas de La Bella y la Bestia
¿Has visto estas películas? Por dios, son malísimas, y su animación es un bajón en calidad respecto a sus originales. Esta fue la época oscura de Disney, pues había falta de ideas, y encima los dibujos estaban desapareciendo, poco a poco, en favor de la animación por ordenador. De hecho, si eres un erudito de esos, te habrás dado cuenta de que no he tenido en cuenta películas como 'Tarzán', 'El Planeta del Tesoro' o 'Atlantis: El Reino Perdido', que son bastante decentes, pero precisamente no las he incluido por empezar a introducir elementos de animación por ordenador. Peter Pan 2 también lo hizo, pero se merecía estar en la lista de las secuelas estándar de antes.


Y la buena época de la animación, seguida de la crisis y la animación por ordenador, ha sido algo que se ha vivido en todas las productoras, no solo en Disney. Mira si no a Hannah-Barbera, a Dreamworks, o incluso a Cartoon Network.

Algo curioso es que, muy al contrario que el cine occidental, el cual ha evolucionado, la animación japonesa sigue apostando (¡menos mal!) por los dibujos. Sinceramente, el ordenador es la caña, pero hay cosas que solo la animación puede expresar, por eso deseo que siga apostando por ella muchos años.


Y otra cosa a destacar, ya que antes he hablado de Hannah-Barbera, es la sensación de impacto que ofrece esta película. Cuando Tom y Jerry van por ahí correteando y Tom se mete un madrazo del quince, tú lo tonas, joder, es que te duele, de hecho por eso nos reímos, porque sabemos que le ha dolido. Aquí es algo similar pero sin risa, cuando un personaje se cae y se golpea, nosotros también lo sentimos. Y que eso ocurra significa que, sea como sea la película (que en este caso es buena), le han dedicado amor a la hora de crearla.

Me pregunto si 'Los Pitufos' de Neil Patrick Harris o 'El Hobbit: La Desolación de Smaug', con la escena de los barriles, pueden decir lo mismo. O ya puestos, para que veas que también critico películas buenas, dime si Légolas ofrece, en algún momento, sensación de que realmente está surfeando con un escudo, o montándose en un caballo haciendo mil florituras. Ambas escenas en 'Las Dos Torres'.

Los villanos.


En esta película hay dos bandos de villanos, y cada uno barre hacia donde le interesa. Mientras uno de los bandos es visceral y disfruta haciendo la villanía, el otro bando es más frío, comedido y calculador.

No te voy a mentir, en uno de esos bandos se encuentra el villano principal, y es bastante simplón. No tiene nada interesante, sus motivaciones no son nada del otro mundo... Es bastante plano en ese sentido, aunque podría haber pasado algo por alto. ¿Una película está a la altura de su villano? Esto es falso, porque hay más cosas a tener en cuenta, y esas cosas son las que hacen funcionar esta película.

Cuando el malo es malo porque sí y tiene un plan super cliché, pues a ver, es cliché por algo, y no importa que luego pienses que menuda mierda de villano, porque seguro que te va a enganchar. Será super simple, será lo que tu quieras, pero algo tan sencillo como dominar el mundo es algo que hace que nos involucremos con la película, al menos la primera vez. Pero te recuerdo que el Doctor Maligno quería dominar el mundo y 'Austin Powers 2' sigue siendo un peliculón. ¿Por qué? Porque hay más cosas.

Y para acabar... el trato oriental de la experiencia.


'Kill Bill vol. 2'. 'Karate Kid'. 'Siete Días en el Tíbet'. 'Kung Fu Panda'. 'El Último Samurái'. 'Dragon Ball: Evolution'.

Dime, de todas las películas de ahí arriba, la única cosa que tienen en común. ¿Nada? ¿Cómo que nada? Mira otra vez. No, no son una mierda, de hecho algunas son bastante buenas. La cosa que tienen en común es que el maestro del protagonista es asiático. Y clamarás al cielo,
"¡Maldita sea, Carli! ¡Kung Fu Panda, Siete Días en el Tíbet y El Último Samurái tienen maestros orientales porque están en oriente! ¡Tramposo!"
Sí, y cada maestro tiene sus peculiaridades, pero todos tienen algo en común, que es que son contemplativos. Pelean, sí, pero lo hacen por defensa. Ante todo son sabios y reflexivos. Joder, si en es que en 'Dragon Ball: Evolution', todos los personajes son occidentales salvo tres, y dos de ellos son maestros. ¡Si hasta cuando veías 'El Imperio Contraataca', te imaginabas a Yoda asiático, no me mientas!

A donde quiero ir es que tenemos el concepto de sabio anciano oriental como alguien quieto, que no mueve un dedo si es para hacer una tontería. Sirve como modelo de consejo, no como ariete en el campo de batalla... ¿Y qué piensan los japoneses de sus propios sabios ancianos?


En 'El Castillo Ambulante', la vieja se encarga de viajar hasta el castillo y encargarse de que Howl recupere la estabilidad. Se mueve en todo momento, y no desfallece nunca.


En 'El Viaje de Chihiro', la vieja tiene tintes villanescos, es lista como ella sola, tiene a todo el mundo firme y regenta sin ninguna ayuda la casa de baños. Y el viejo, por su parte, es uno de los más trabajadores, encargado del puesto con más responsabilidad.


En 'El Castillo en el Cielo', la vieja es experimentada, aventurera, valiente y muy carismática, y el viejo es su mecánico, reparando continuamente los motores que ella fuerza día a día.

Así, los orientales, lejos de lo que nosotros creemos, tienen un concepto más activo de la sabiduría, y de nuevo, igual que en 'El Viaje de Chihiro', la victorio no consiste en vencer, sino en inspirar. La gran victoria de los sabios ancianos en las obras de Ghibli es inspirar a los jóvenes para que tengan su habilidad, su labia, su entereza o su valentía. Son los primeros en levantarse y los últimos en sentarse, el ideal de todo joven indisciplinado... porque recordemos cómo valora Japón la disciplina y el trabajo duro.

¡Espero que te haya gustado la crítica-reflexión de hoy! La semana que viene vendrá la última película Ghibli, y créeme, de todas las de la lista que di en el anuncio del evento, es la que menos te esperarías. ¡Un besi de fresi roji! ¡Nos vemos!

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