Videojuego: League of Legends (PC).


A veces me sorprenden las casualidades de la vida. Hace años desarrollé alergia a la humedad y al pelo animal, pero nunca fue nada grave. Tonterías. Justo hoy, en Madrid, en plena polinización de yo qué sé que mierda de árbol, resulta que he desarrollado una aparente alergia al polen, y me ha pegado duro, duro. Tan duro, como que nunca había estado tan jodido por la alergia en mi vida.

Justo, justo el día en el que voy a reseñar 'League of Legends'. ¿Casualidad? Ya te digo yo a ti que no.


Un poco de historia personal.


Para aquel que no esté familiarizado: a partir de ahora me referiré al juego como LoL.

A lo largo de mi vida he instalado y desinstalado cuatro veces esta pequeña joya. La primera vez fue en primero de bachillerato, cuando un juego gratuito acababa de salir y me permitía conectarme con mis amigos sin tener que hacer movidas extrañas de hacker, porque te recuerdo que estaba en primero de bachillerato, sin blanca, y lo pirateaba todo. Para mí, un juego gratuito multijugador era una chocolatina... ¡pero me aburrió! No lo supe entender, así que lo desinstalé cuando llegó la campeona Tristana.

Catorce de muchos campeones para elegir.

La segunda vez fue tiempo después. Me lo tomé más en serio, pero algo había en las mecánicas del juego que me echaban para atrás... y lo desinstalé, cuando acababan de introducir a Vayne.

Cuando lo retomé, años después, el LoL se había convertido en uno de los juegos más poderosos del mundo, y el paladín de los e-Sports, esos torneos en los que varios juegan a videojuegos y lo llaman deporte porque tienen complejo de inferioridad. Es como el ajedrez. ¿Es un deporte? Si el ajedrez es un deporte, la estrategia militar también lo debería ser. Pero sigo.


La cuestión es que decidí introducir a mi ex en el mundillo de los juegos multijugador, pero en realidad abrí la Caja de Pandora, y ocurrió mi mayor miedo: a ella le acabó gustando más que a mí, y eso derivó en una situación incómoda: si queríamos jugar juntos, debía ser en el modo más sencillo, conocido como Aram, y ni ella estaba a gusto, ni yo tampoco. Lo desinstalé cuando introdujeron a Tahm Kench.

El resto es historia. Hoy en día LoL es aún más grande y aún más masivo. Hace un par de meses decidí darle la última oportunidad, y dios, ya te garantizo que ha durado poco. Esta vez, ni siquiera sé cuál ha sido el último campeón que introdujeron.


Está claro que a mí no me gusta el LoL, y está claro que ahora mismo es un titán de la industria. Gracias al LoL, muchas empresas más pequeñas han podido beneficiarse a su sombra, y también muchas personas se han introducido al mundo de los videojuegos... lo cual no sé si es bueno, pero lo agradezco. No, yo no odio el LoL, y puedo hacer una reseña objetiva.

Así que vamos a ello. Esta reseña no contiene espoilers de ningún tipo, porque no existen.

Su sistema de juego.


Si sabes jugar al LoL, sáltate este punto, porque tan solo voy a describir su mecánica de juego. Sí, ya sé que todo el mundo sabe jugar al LoL, pero yo qué sé, a lo mejor quiero hacer sentir integrado a todo el mundo, o me mola eso de escribir mucho de forma inútil.

El sistema de juego de esta joyita es más simple que un botijo: tienes un edificio en tu base conocido como Nexo, al que, si los enemigos dan muchas hostias, lo rompen. La idea es destruir el Nexo enemigo antes de que ellos destruyan el tuyo. Para llegar al Nexo enemigo hay tres caminos a elegir, los cuales están protegidos por torretas.

Ejemplo de torreta enemiga (rodeada en rojo).

Hasta aquí bien, ¿no? Por supuesto, el juego no es tan soso, e introduce dos últimos elementos: primero, unos seres pequeñajos que aparecen en el camino y cuyo único cometido es suicidarse contra otros pequeñajos enemigos o contra alguna torreta en el camino. Por último, entre los tres caminos hay unos caminillos oscuros en los que hay animales a los que puedes matar para ganar dinero, aunque también los puedes utilizar para emboscar a tus enemigos sin que te vean.

Por eso, la idea es matar a tus enemigos, que dejen tu calle despejada, poner a los pequeñajos, llamados minions, debajo de la torre, y zurrar a la torre mientras esta mata a los minons. No te preocupes por los minions, su deseo es morir. ¡Pero tu deseo no es morir! Si mueres, vas a estar un buen rato sin poder hacer nada, y encima, cada vez que mueras, vas a dar oro al enemigo, que va a usar para comprar objetos. ¡Así que nada de morir! Todo lo contrario: mata tú al enemigo para ganar más oro y comprar objetos mejores para ser más fuerte.


¡Y ya está! Ya sabes jugar al LoL, al menos... al menos sabes lo básico. Lo muy básico, extremadamente básico, vamos, que no, no sabes jugar.

¿Cómo decirlo? Aunque la premisa que te he contado arriba parece bastante simple, en realidad hay que tener muchas cosas en cuenta al mismo tiempo. Dónde y cómo moverte, atacar en el momento exacto, aprender las habilidades de tu campeón, y si es posible, también conocer las de tu rival...


Porque este juego no es el típico de tiros en el que todos los soldados son casi iguales. Qué va. Puede que el juego sea burdo y soso, pero la chicha, la gracia, radica en sus campeones. Cada uno tiene tan solo cuatro habilidades diferentes, pero es que hay ciento cuarenta a día de hoy. Unos van mejor en el juego defensivo, otros atacan mucho pero están muy expuestos, otros se cuelan, hacen daño y se largan rapidísimo...

He de reconocer que Riot, la empresa desarrolladora, ha hecho un gran trabajo ofrendiendo una variedad tan grande de campeones. Varios se juegan más o menos igual, pero algunos son una ida de olla propia de un genio. Sí, solo tienen cuatro habilidades, pero están diseñadas de forma que, bien usadas, puedas hacer virguerías con cada personaje.

Tan solo estos.

Y así, diez personas se reúnen a combatir en cada partida, cinco campeones contra otros cinco. ¿Y cuánto suele durar cada partida? Pues, si nadie se rinde, entre cuarenta minutos y una hora.
"¿Cuarenta minutos o una puta hora?" «Tú, después de escupir el café como un aspersor».
Has oído bien. No empieces una partida si estás cociendo los macarrones o si has quedado en diez minutos, porque ya te digo que cortas no son. Y no se te ocurra largarte o ausentarte, ¿eh? Porque entonces, todo el mundo te reportará por hacerlo, y el juego te puede dejar perfectamente una hora castigado sin jugar por ello la próxima vez.

Un juego gratuito y justo.

Campeón original.

Campeón con apariencia.

Al rey lo que es del rey. A lo largo de mi vida he toqueteado y me he enrollado con muchos juegos gratuitos, y ya me conozco de sobra su fórmula: al principio te dan muchos recursos, para que estés dos o tres horas entretenido, y muy contento, porque en seguida tienes un montón de cosas. Pero a partir de ese punto, la cosa se pone muy cuesta arriba...

A no ser de que pases por caja.

No me apetecía meter una pulla a otro juego, así que he puesto otro mapa.

Muchas veces, pagar en esos juegos significa ahorrar tiempo, como esos timos que tienen energía, y recargarla cuesta cinco putos pavos. Me cago en todo, ahora mismo por cuatro euros hay seis juegazos en Humble Bundle. ¡Nunca te gastes dinero en esos juegos de energía!

Luego están los peores, esos que, si pagas, eres más fuerte. Es detestable. Las veces que he ganado a un pijo que ha pagado en el juego de mierda de turno me he sentido genial, pero no es lo habitual. Es muy típico.
"Oh, sí, si a nuestro juego puedes jugar, pero si quieres ganar... PAGA TU EXTRA" «O bien una desarrolladora de juegos gratuitos, o Electronic Arts».

Es curioso que el LoL, que rompe con todo eso y no peca de avaricia, sea uno de los más grandes en el mundo, si no el que más. Su mecánica es simple: ¿quieres comprar campeones nuevos? Juega (o paga mucho, pero vamos, nadie hace eso). Y como los campeones son las únicas cosas que puedes comprar, prácticamente, te toca jugar mucho. Sin embargo, el propio juego permite comprar con dinero real apariencias para tus campeones.

Las apariencias no te dan más fuerza, no te hacen ganar más dinero, nada. Si eres un manco jugando, vas a ser un manco con apariencia. Pero si de verdad te gusta un campeón y quieres distinguirte, o anunciar al mundo que eres bueno con él, o que te gusta mucho, o que eres rico, yo entiendo que compres una apariencia. Yo mismo me gasté diez euros en una muy buena de mi campeona favorita, Leona, y aunque ya no juegue a ese juego, te puedo asegurar que valió cada euro. Porque cuando te gusta un campeón mucho, creas un vínculo con él, como si fuera el prota de cualquier aventura.


Cambia, ¿verdad?

Además, el juego tiene otra vía de financiación: camisetas, muñecos, peluches y demás accesorios. Esta es más nueva, pero me parece cojonudo, porque la gente, ya sean apariencias digitales o objetos reales, ha comprado eso porque quiere, no porque quiera ganar, o ir más rápido.

Por eso, LoL se merece un aplauso.

Renovarse o morir.

 Antes versus ahora.

Aquí con el modelo en el juego.

Jugando a este juego del demonio mueres mucho, yo sobre todo, pero no me refería a eso. ¿Cuántos años hace desde que estaba en primero de bachillerato? ¿Ocho? ¿Diez? Este juego podría tener diez años. Si ahora te enseñara cómo se veían algunos campeones antes, te darían grima, no solo en el videojuego, sino también en sus dibujos.


LoL, poco a poco y de uno en uno, ha ido renovando sus campeones más viejos, no solo en apariencia y en su dibujo, sino también en su conjunto de habilidades. También ha renovado los paisajes, que antes se veían bastante viejos. Este lavado de cara mantiene el juego joven, y convierte en llamativos personajes pasados de moda o incómodos de jugar. Vamos, más o menos lo que le hizo Ragnarok a nuestro Thor.

Lo mismo con este campeón.

Que por cierto, mira el antiguo dibujo de una de sus apariencias...

... y el nuevo.

Además, cada cierto tiempo crean eventos, en los que se pueden conseguir recompensas curiosas, como un avatar nuevo, o bonificación de monedas, o los mejores, que son los que te hacen jugar al juego normal, pero con modificadores. Como que por ejemplo, puedas tirar las habilidades cada segundo... O que los cinco del mismo equipo lleven al mismo campeón.


En general, el juego se las apaña para permanecer joven y atractivo. Poco a poco, crean nuevos mapas diferentes con modos de juego diferentes, y hace poco incluyeron un chat de voz en el propio juego.

Joder, si es que ahora hasta hay un canal de televisión dentro de la interfaz.

Un sistema que fomenta la ira.


Pero no todo iban a ser rosas, ¿o sí? Este juego, pese a tener una variedad de campeones que hace que su juego no parezca tan aburrido, pese a ser justo con pobres y ricos, y pese a renovarse continuamente, tiene un poderoso defecto. Uno solo, pero es enorme, como si la luna ahora fuera mierda y bajara hacia nosotros.

Ya lo sabes, porque lo pone en el titulito de arriba, pero lo diré a lo misterioso porque queda guay.

El sistema de juego del LoL... FOMENTA LA IRA. (Truenos, murciélagos, risas de brujas en la oscuridad).


Este punto no hace falta que lo argumente, pero allá que voy, porque seamos sinceros, ahora comienza mi terapia. Primero de todo: obviamente, hay muchos tipos de jugadores. Los hay que reaccionan de forma más violenta y los hay más tranquilos y buenrolleros, pero yo no me refiero a eso, sino en por qué el sistema de juego que he descrito arriba es nocivo para la gente, y saca su peor cara.

Para empezar, tenemos el sistema de muertes. Conforme más tiempo pasas en la partida, más tiempo permaneces muerto. Al principio son quince segundos, pero acaba siendo minuto y medio. ¿Qué haces durante minuto y medio de pantalla gris? ¿Haces punto de cruz? El nuevo sistema revolucionario multijugador es el battle royale, en el que hay 100 personas y solo una quedará viva. Ahí la muerte importa, y si mueres lo pierdes todo... pero puedes iniciar partida y en menos de veinte segundos ya estás jugando otra. Te estás moviendo, aunque sea en la sala de espera.


Además, cuanto más te mueres, el otro equipo se hace más fuerte, pues gana más oro, y con ese oro compra objetos más poderosos. Hace poco, un buen amigo hizo una comparación bastante buena:
"Es como si el Madrid está jugando al fútbol contra otro equipo, marca Cristiano Ronaldo, y de pronto Cristiano Ronaldo se hiciera más alto y más rápido. Encima de ganar 1-0, ahora el Madrid tendría un jugador más poderoso".
Esto es totalmente así. Si la ventaja táctica de tener uno menos no fuera poco, encima el que te ha matado va a ganar más oro, con el que la próxima vez te va a matar de forma aún más sencilla. A este término se llama fedear, del verbo inglés feed, que significa alimentar.


De esta forma, en el momento en el que un enemigo se fedea contigo, porque cada vez te mata más fácil, ya le puede ir la cosa bien a tus compañeros, porque si no la partida está perdida. He llegado a ver en el minuto 10 de juego a un solo campeón matando a tres enemigos, solo porque ya había matado tres veces al mismo en los minutos de antes. ¿Sabes lo que en la vida real significa que tres vayan a por ti? Que, o eres Batman, o pronto vas a lamer suelo.


Esto hace que seas absolutamente dependiente de tus compañeros. No importa que tú lo estés haciendo bien, si tus compañeros lo están haciendo mal. De hecho, con que uno lo esté haciendo particularmente mal y esté fedeando a un enemigo, la cosa se pone intensa.
"Pero Caaaarliii ejque es trabajo en equiiiipooo" «El couching de turno».
No, eso no es trabajo en equipo. ¿Quieres saber lo que es? Colaborar juntos en el Fortnite para no morir, cubriéndoos las espaldas, los puntos ciegos de vuestra defensa, y pasándoos objetos. ¿Quieres más ejemplos de trabajo en equipo? El puto juego 'Overcooked', juego de cocinitas difícil donde los haya, requiere una comunicación brutal entre los miembros del equipo.


Jugar en equipo implica cubrir las espaldas del compañero y llegar a donde él no puede, y jugar cada uno solo en su calle, menos el dúo que va a ir abajo, y que cuando alguien por lo que sea se le está dando peor la cosa se ponga jodida, no, no es trabajo en equipo. Que por cierto, ¿por qué siempre cada rol se coloca en el mismo sitio? En fin, eso es otro tema.


La cuestión es que si sumas la dependencia que tienes respecto a tus compañeros al hecho de que si mueres vas a pasarte minuto y medio parado... Y encima lo sumas a que, cuanto más te maten, más fácilmente morirás la próxima vez... El resultado puede ser que el 80% de las partidas acaben con tu equipo arrollando al enemigo, o al revés. No es gratificante, sobre todo si te toca perder, porque vas a estar de brazos cruzados muuuucho tiempo. ¿Y si la partida se pone cuesta arriba desde el principio? ¡Van a ser los veinte minutos (como poco) más agónicos de tu vida!

Claro que eso no pasa si los diez que juegan son... buenos.

Una comunidad podrida y elitista.


Toda la humanidad que respira detrás del LoL huele mal. Cuando solo miran en esos multitudinarios """deportes""" electrónicos no, ahí son todo vítores y alegría, pero cuando juegan ellos... Ay. No es un secreto que la comunidad del LoL es la más tóxica del mundo, todos lo admiten, y cuanto más hayan jugado, más rápido te dicen que sí.

En el LoL se premian dos cosas:
  1. Que seas bueno
  2. Que no te vayas de la partida.

Cualquier cosa que se salga de estas dos reglas, da igual. Si eres majo, mira qué bien, pero no hace falta que nadie sea majo cuando estás ganando de paliza, ¿verdad? Investigando con mi gabardina de detective, encontré en la red casos de personas que, por un error humano, como puede ser potenciar tus habilidades mágicas cuando el personaje es un guerrero, han castigado a un hombre, porque todo su equipo le reportó.

¿Por qué iban a reportarle, si se ha equivocado, e incluso él lo puso por chat, que lo siento, que me he equivocado? Porque cuatro personas perdieron porque él no pudo defender su calle (el enemigo se lo merendó), y no solo bajaron de rango todos, porque dependen de sus compañeros, sino que encima perdieron cuarenta minutos de su vida, que encima, fueron agónicos, y estuvieron más tiempo muertos que vivos.


La rabia e impotencia que esta clase de sistema puede generar a veces se ve vomitada en el chat, con numerosos insultos homófobos y machistas. Sinceramente, no sé cómo se sentirá una chica que quiera jugar y que, por una mala partida, sus compañeros le han dicho que se vaya a fregar a la cocina. El insulto es tan concreto, y va tan directo a un tópico que existió en el pasado, que imagino que la opción de desinstalar el juego estará presente.

Luego están los denominados trols, o como prefiero llamarlos, los payasos. Ellos quieren jugar con un campeón, y si alguien se lo quita, se enfadan y se dedican a hacer perder a su equipo adrede. De nuevo, cuarenta minutos agónicos que acaban en derrota, solo porque uno ha decidido joder.

Qué bonito.


Y claro, tú has de tener en cuenta que cuando juegas a esta clase de juegos, dependes de estas personas. Incluso si juegas en equipo y jugáis cinco amigos juntos de buen rollo, nada os impedirá que cuando un enemigo se fedee paséis más tiempo muertos que vivos.

Todo esto, al final, me lleva a la conclusión de que el LoL es mejor verlo que jugarlo. Cuando tú no estás jugando, sino observando, la muerte no te afecta, porque cuando el jugador que estabas mirando muere, puedes mientras ver a otros. Y total, mientras miras sí puedes dedicar tu atención a otras cosas que te puedan urgir, como que tu madre deba ir al hospital (muchos han sido reportados por abandonar la partida debido a una emergencia).


Además, cuando los diez que juegan son muy buenos, vemos un toma y daca bastante equilibrado en el que las partidas son interesantes, incluso. Basta un eslabón débil para que eso se venga abajo, y como el eslabón débil en mis partidas era yo, pocas veces he vivido partidas emocionantes.

La adicción.


¿Cómo puede ser que los juegos que más nos enganchen sean los más repetitivos? Le he dedicado más horas al 'Rocket League' que al 'Super Mario Odyssey', y eso que con el último he estado muy, muy enganchado.

Al final, una mecánica simple por fuera, pero llena de estadísticas, números y posible perfeccionamiento, es la que más fuerte nos pega, porque somos competitivos por naturaleza. Si juegas al LoL y se te da bien, ten cuidado. En los juegos de un solo jugador, como el 'Diablo', tú marcas tus tiempos de vicio, pero en los multijugador, el tiempo también lo marcan los demás.


Poco más que decir, no quiero ir de psicólogo con el tema, tan solo quería comentar que existe un problema de horas jugadas con este juego. Aprovecho y también digo aquí mi conclusión. Como ya habéis visto, el juego en sí está bien, tiene mecánicas entretenidas y se esfuerza por ser interesante...

Pero la culpa de la mierda que arrastra este juego, no lo olvides, no está en la comunidad. El juego ha creado a la comunidad.

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