Viajando: Baviera.
¡Pues sí! ¿Cómo es que un muerto de hambre como yo ha podido viajar a Alemania? A lo tonto he hecho varios viajes baratillos este último año y jamás escribí una entrada sobre Salamanca que podría hacer si me animo un día, pero este viaje no fue por ocio. He vivido en Baviera (Bayern), la provincia en el sureste de Alemania, durante un mes y debido a trabajo, y esto tiene una parte buena y una mala. La mala es que he ido a matarme a trabajar para sacar unas perras extra y estaba tan hecho tabaco que apenas he visitado sitios chulos, y la buena es que he vivido la tru expiriens alemana durante cinco semanas, por lo que si esto te llama la atención, soy tu tipo.
Bueno, al decir que soy tu tipo, no me refiero a lo obvio, porque yo no sé si también eres de tipo Psíquico, sino que mi mente a lo mejor puede gustarte para experimentos cient... no, eso tampoco era. ¿Qué coño quería decir, mi físico despampanante? Joder, me he puesto nervioso, da igual, Mariano, corta esto cuando lo edites, ¿vale? Vamos con Alemania.
Primero de todo, Baviera es un sitio bonito. Su capital, Múnich, es la tercera ciudad más cosmopolita e importante del país, y en España, al menos, las ciudades importantes siguen la estela del estilo de esa comunidad, pero aquí, el bullicio y los rascacielos grises de Múnich contrastan completamente con el estilo general de Baviera, y por suerte para ti, sólo estuve en la capital de paso, y puedo hablar de la verdadera mandanga de un país, su paisaje, sus pueblos, su gente.
Y los paisajes, ooooh, qué bonitos. No tienen el carisma de España porque a las montañas ni se las ve ni se las espera, pero qué prados más bien cuidados, qué verde, qué anti-Murcia. No es que esté todo lleno de cultivos, pero se nota que, igual que Andalucía, Baviera tiene bastantes terrenos para plantar, y es muy común ver cabañas que guardan paja o los troncos que acaban de serrar.
Los bosques allí son diferentes a los nuestros, más parecidos, si eso, a los del norte, donde crecen muchos árboles relativamente finos a metro y medio de los otros, y no es que haya un camino de paseo muy marcado en ellos porque es fácil y tedioso a partes iguales circular entre árboles, pisando plantas pequeñas y hojas caídas. No es como en España, que si te sales del camino, suerte para salir sin que nada te arañe los pantalones. Además, esos bosques acaban abruptamente, seguramente porque los talen de forma controlada. Es decir, que ves una maraña de árboles, y de repente no ves nada.
Además, los pueblitos tienen muchísimo encanto. Aunque en Google Maps veas que se extiende bastante y parezca una ciudad, cada casa que ves es de una o dos familias, y seguramente tenga un terrenito, por lo que, lo que parece una ciudad pequeña, tendría suerte si supera los 10 mil habitantes. Además, todas las casas tienen el tejado triangular, por eso de que hay nieve, y no sé qué le pasa a nuestro cerebro que siempre le va a parecer más bonita una casa triangular. De hecho, en Núremberg, la ciudad más grande de mi zona, pese a ser una ciudad hecha y derecha, sigue teniendo esta costumbre, y puedes ver casas enooormes de más de 12 pisos con tejado triangular, viendo como a lo mejor 4 de esos pisos se encuentran dentro del supertejado.
Visité como dios manda 3 poblaciones: Röttembach, que es un pueblo sólo de viviendas y en el que más sentías que podías estar en el norte de España; Weißenburg, donde yo viví, una ciudad con cierto aroma a Ávila, al menos por el peso de la historia que se notaba que tenía y por tener una muralla bastante maja; y por último Núremberg, que, teniendo también muralla, me dio más la sensación como si Praga y la calle Preciados de Madrid se hubiesen fusionado en uno. Como ves, soy preciso de la hostia. Y el mercado de navideño de Núremberg es precioso.
También he podido conducir allí. No en una autopista sin límite, ¿pero a quién le importa? Pues imagínate una autopista en España pero yendo más rápido, eso es fácil, ¿pero qué me dices de las secundarias, las que para mí son las que definen de verdad la circulación en un país? Son una mierda. No me malinterpretes, el asfalto estaba divino, pero conducir de noche es un dolor de huevos. No se ve nada más allá de 50 ó 60 metros, y si llueve, OH BOI, prepárate para ver menos en un asfalto que refleja cualquier luz.
Por suerte, los alemanes son civilizados de la hostia conduciendo. Se hace sencillo conducir en una carretera de 3 carriles y 2 sentidos, donde el carril del medio nos lo vamos turnando para poder adelantar, y es muy fácil dejarte llevar por ellos y mantenerte a la velocidad máxima, ni más ni menos, y cuando vas a menos de la que el de atrás quiere, esperará pacientemente su turno para adelantar. También ayuda a que en esa zona haya visto muchos menos camiones que los que puedes encontrarte en España.
Y un poco en relación a la conducción, he de decir que los alemanes son muy estúpidos con las normas. No es que sean civilizados, a ver, lo son, pero lo que tenemos nosotros mal de pillos también lo tenemos bien a la hora de poner el contexto por encima de la ley, y utilizarla de forma relativamente flexible. Los alemanes no: son ciegos e idiotas con eso. A un compañero mío le negaron la renovación, pese a que él quería renovar y su superior española también, porque un día le entró una viruta de cartón en el ojo, le dieron una botella con un líquido para echárselo en la cara, gastó la mitad y guardó la otra mitad en la taquilla. Nadie le dijo que esa botella era para usar y tirar, así que cuando un alemán se dio cuenta, le cantó las cuarenta sin ponerse en su piel... por una puta botellita. Y yo no quería renovar, pero ni me preguntaron para considerar, y tengo claro que fue o porque un día me vieron con mi cúter personal de trabajo (siempre lo llevo encima y nadie me dijo que no podía llevarlo) o porque iba con los cascos de música en el cuello, aunque no los tuviera puestos y estuviera permitido llevar un pinganillo.
Mira, voy a decir qué tal fue trabajar allí, porque creo que es un caso especial que no corresponde a cómo sería trabajar en otro contexto, pero me pareció curioso. La empresa, Saal Digital, sólo contrata a españoles porque es una forma de pagar menos a trabajadores que ven como sueldazo lo que en Alemania se consideraría esclavitud. También nos proporcionaron alojamiento, bastante bueno porque las casas allí están preparadísimas contra el frío, pero al final, los compis de trabajo son también los compis de piso, y como vivimos rodeados de alemanes sin tener ni puta de alemán, también son los compis con los que salir por ahí. El ambiente se acababa volviendo hermético y falto de ventilación, pero para estar un mes, fue una experiencia curiosa. Ahora, nos matamos a trabajar, y los alemanes, que eran los jefecillos, nos trataban como mano de obra desechable.
El alemán promedio no es ningún demonio, tienen cierto sentido del humor escondido en una capa de seriedad, pero, aunque los españoles sean unos hijos de puta por naturaleza, también somos más abiertos y tratamos a la gente con más educación. No sé, no necesitamos confiar en alguien para devolverle el saludo, ¿sabes?
Allí no se sale de fiesta tanto como aquí, pero hay bastante cultura underground, mi forma favorita de salir de fiesta, por lo que, si sabes dónde ir, puedes pasártelo de putísima madre por cuatro perras. Yo fui a una casa cultural/okupa en Núremberg en la que hacían conciertos de grupos locales (generalmente, metaleros) con cerveza más barata que en España. La cerveza, por cierto, estaba bien pero no es una mejora tan exagerada como dicen aquí, y la checa es mil veces mejor. Y los trenes de media distancia, para ir a la fiesta y para volver, son la polla. Una puta patada en la boca a Renfe, viajando casi como en primera clase con bono mensual de 50 pavos nada más, pasando un tren cada hora, apenas sin retrasos.
¡Oh, y el vino caliente! Sí, allí, en invierno, es más típico reunirse alrededor de estufas grandes de leña tomando vino caliente en cuenquitos de... ¿arcilla?, antes que tomarse una cerveza. El vino es horrible, pero te reconforta el alma cuando en la calle hace tranquilamente -5º.
En general, la experiencia de vivir allí no se me ha hecho tan diferente a la española. Se nota que los dos somos países de la Unión Europea, y a ver, el tren de vida de los alemanes es superior, pero te das cuenta de que no estamos tan-tan detrás, y si los políticos hicieran bien su trabajo (sin chiringuitos) y les dieran buenos varazos a los empresarios, nos quedaríamos cerca. Los supermercados son sólo un poco más caros que los de aquí con sueldos muy superiores, y sólo los caprichos, como el fumar, están realmente caros. Ya que hablo de súpers, sabiendo la fama que tienen los alemanes por comer tanta carne, he de decir que sí, la carne allí es mejor, pero la verdura y la fruta son malísimas. Además, toda la fruta y verdura está siempre en la entrada, extremadamente promocionada, y le dan mucho bombo a los alimentos veganos, como si, por ley, el Gobierno en el pasado hubiese querido combatir la obesidad.
También hay unas máquinas para depositar los envases de líquido para devolverte 25 céntimos que, previamente, te habían cobrado de más. De hecho, hay indigentes que se ganan la vida recogiendo esos envases que la gente deja en el suelo, a los pies de la papelera, cuando sale de fiesta y no va a reciclarlo. Joder, y qué limpias las calles para las pocas papeleras que hay.
Por último, sólo me queda hablar del sistema de Salud. Es una mierda. No, a ver, los médicos son buenos y los centros tienen muy buen equipo, pero trabajando en un almacén con tanta gente y manejando peso, es normal que alguien se dé de baja por lesiones, y tuve que llevar a un colega de un sitio a otro porque, allá a donde nos enviaban, "no podía tratar lesiones laborales". Temas del seguro privado, supongo, y hay pocos Luigis que quieran hacer algo al respecto.
Al final, vivir allí está bien. Todo allí es bueno y de la calidad, como sus casas, sus coches y su ropa (la polla abrigando). Si todo lo que hacen lo hacen bien, pero les falla lo humano. No son unos desagradables como los checos y no me sentí tan fuera como cuando fui a Praga, pero nosotros, siendo lo hijos de puta que somos, también hemos desarrollado una empatía no más fuerte, pero más cercana, al menos. Nos gusta conectar con la gente, aunque no nos demos cuenta porque nos hayamos criado aquí. Y al final vamos a preferir a España porque ya nos conocemos las reglas de esa jungla, pero no sé, hay algo de esa jungla que me hace verla cada vez más bonita conforme voy saliendo del país, aunque sólo sea por la comida. ¡Besis de fresi!
Me ha gustado 👍
ResponderEliminargenial como siempre!
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