Película: La Odisea.


Ey. Reseña sin espóilers.

De adolescente me encantaba Nolan. Hay un algo en hacer historias simples, complicarlas artificialmente y luego guiarte a través de ellas para que te sientas súper inteligente, que resuena mucho con los adolescentes nada maduros que se creen madurísimos e incomprendidos. Me encantó Memento hasta que dejé de verle el sentido y me encantó El Caballero Oscuro hasta que se me hizo bola la forma rimbombante en la que la gente hablaba. Origen siempre ha tenido un pase, pero veo sus fallos aunque no les dé mucha importancia; El Truco Final directamente me pareció un engaño barato al espectador, y respecto a Interstellar, Dunkerque y Tenet, ni siquiera me gustaron.

Entonces llegó Oppenheimer y cambió las cosas. Se dejó de hablar sobre historias rimbombantes, pretenciosas y (vamos a admitirlo) pedantes, para tratar temas mucho más aterrizados. No estoy denostando la fantasía de Nolan, sino su fanfarria. Oppenheimer es densa de pelotas y no entendí todas las escenas, pero al menos no se las trae de intelectual y sólo quiere contar una historia.


Y así, con la fe en Nolan perdida y después restaurada, obviamente iba a ir a verle si iba a contar una de las historias que más me molaron de cuando era enano. Al contrario que el poema de Homero, la peli empieza in media res (a vaca partida) y a partir de ahí desenredas la historia, pero al contrario que Oppenheimer, en seguida estás al tanto de la movida y, al contrario que El Padrino, que no es para tanto, si tienes que conocer a un personaje por su nombre, lo presentarán como es debido.

Que no te asuste empezar a media historia. Hasta Oppenheimer tenía nolanadas en los saltos de historia, como si el nervio del ojo le diera un tic cada vez que no sobrecomplica las cosas, pero aquí no, aquí realmente tiene un sentido contarla de esa manera, un sentido emocional, y teniendo a Telémaco, el hijo de Odiseo, como referencia. Sí, pellízcate. Al contrario que todo el puto resto de su filmografía, aquí Nolan no tiene ni una historia intelectual, ni conceptos filosóficos guapos: sólo un giro que aporta más corazón a la historia, y punto. Salvo el personaje de Charlize Theron, y el de Jon Bernthal en una escena, ningún personaje habla como un robotito que cuenta más de lo que muestra, algo típico de Nolan hasta ahora, y con todo ese aire para respirar, los actores hacen un trabajo espectacular, todos. Incluso los que salen 60 segundos para interpretar a algún dios.


Ah, y hablando de dioses, están muy bien representados. La gente con los tráilers se volvió un poco imbécil sobre que si las armaduras no eran precisas, que si las armas tal y cual, y que si había monstruos y dioses y por eso la peli no era realista. ¿Pero qué cojones? ¿Es que han confundido a Nolan con Vince Gilligan? Quitando de Oppenheimer, ¿acaso las pelis de Nolan no han tenido fantasía? Olvídate de las imprecisiones históricas, de que Elliot Page interprete un personaje excelentemente interpretado, o de que la peli dure 3 horas, porque como digas que se te hizo largo el viaje siendo una odisea me voy a cagar en toatuputa estampa.

La cosa es que la historia sí tiene un claro toque de Nolan, pero no sé en qué momento eso iba a significar que no hubiera monstruos. Sin embargo, la representación de los dioses, más onírica y ambigua, me parece un puntazo que hace que esta versión sea más emotiva que la épica del final de la original, por más guapo que estuviese, y eso está fenomenal.


Hay algo más que recalcar. Estamos entrando al cine en masa a ver una gran producción de autor, que hace películas no basadas en ninguna propiedad intelectual reciente ni con estabilidad probada, y el mayor reclamo es el propio director. A lo mejor lo damos por sentado, pero con la crisis que lleva teniendo Hollywood durante años, esto es un logro de cuidao. Y Nolan se esfuerza por hacer escenas que se te queden grabadas. Mis favoritas son las de Circe y las de un sitio con tierra negra, por lo que pasa y cómo lo muestra, pero guau, hay una escena en la que Anne Hathaway está hablando, muy sentida ella, y se mueve un poco para alante y para atrás, y la cámara tiene que estar ajustando y reajustando la lente para enfocarla, de forma totalmente manual, porque está muy cerca. Seguramente sea una tontería para ti y a mí me hizo salir por momentos de la historia, pero me pareció un movimiento de genio. En general las escenas están medidas al milímetro y algunas tonterías, como que presenten a Odiseo tensando su arco, sólo te das cuenta de lo bien hechas que están cuando acabas la película.

O bueno, he hablado de imagen, pero qué tal el sonido. ¿Cómo no voy a mencionarte el cambio de sonido que hay entre unos riscos, como si tú mismo tuvieses cera en los oídos? Y vale, sí, muy bien, Ludwig Göransson, eres un puto crack creando bandas sonoras, pero ya estoy un poco harto de tener que hacerte la paja cada vez que trabajas y tengo que buscar en Google tu nombre todas las veces.


Pero todo tiene un pero y esta película tiene el suyo... fuera de la película. He dicho ya que Nolan antes me parece un intelectual pedante y que eso parece estar cambiando, pero yo creo que sólo ha cambiado de sitio. Esta película se ha pensado para verla en un formato casi cuadrado, y me voy a ahorrar todos los tecnicismos, sólo quiero que sepas que tú y yo, que vamos a verla en cines normales y humildes, la vamos a ver con las partes de arriba y abajo recortadas. ¿Importa mucho? Yo, que soy un zoquete, ni lo noté, y tú quizá hasta menos, pero lo negativo no viene de ahí, sino del hecho de hacerlo. Ah, resulta que sólo unos privilegiados de 4 cines del mundo van a ver la peli tal y como se concibió. ¡Estupendo, Nolan, poder para el pueblo! Un abrazo y que te follen.

En fin. Pedantería de cámaras y aspectos de imagen aparte, la cuestión es que Nolan lleva tiempo en el que es él mismo su reclamo para ver sus películas, y no hablo de los mataos del cine, sino del gran público. El tío empezó con sus flipadas, igual que yo empecé con las mías, y da la casualidad que está cambiando el registro al tiempo que yo cambio mis gustos. A lo mejor estamos viviendo ahora la época dorada de Nolan, o a lo mejor ésta era la película que el Carli de hoy necesitaba. Desde luego, ya te digo yo que mi yo adolescente no la hubiera disfrutado igual, porque no va de la espectacularidad, la complejidad o la dificultad del viaje, sino del trauma. Del arrepentimiento y las nefastas consecuencias de la guerra. Un dolor que llevamos dentro y tarda más en sanar que todas nuestras heridas. Intentó hablar de algo parecido en Interstellar y fracasó porque ganó el cerebro al corazón. Con La Odisea, eso ha cambiado. Un besi de fresi.

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