Película: Spider-man: Brand New Day.
Multiversos, cameos, equipos con otros superhéroes y probaditas de lo que aún está por venir. Todo eso son los cómics de superhéroes. Donde unos ven dos visiones unidas, el dibujo y el guión, para conseguir algo más que la suma de ambos, otros ven decisiones desde un despacho que planifican muchos más detalles de los que imaginas para vender más paginitas en el futuro. Ambas son correctas, y así ha sido Marvel con sus pelis la gran mayoría de veces. No soy muy fan de que el arte se decida en despachos, pero el arte suele estar financiado por esos despachos, y la labor del artista aquí es meter su corazón dentro de la maquinaria que le han impuesto.
Así que vengo a confirmarte lo que los tráilers dejaban caer: que sí, que la película ta wena. El Spider-man 2 del Universo Cinematográfico de Marvel, hecho por Sony e interpretado por el tercer actor en el papel, se ha convertido en la peli más taquillera del año en sólo una puta semana y, a ver, aunque sé que la has visto, la voy a comentar sin espóilers porque yo qué sé, alguien habrá entre las calles que no la haya visto y se tope con esta reseña para que le ayude a decidir, y yo me debo a los (improbables) fans.
Tom Holland podría estar ahora mismo en lo más alto de su carrera, si no fuera porque cada año está todavía más alto. Este verano ha habido 2 pelis que están salvando el cine (que fui a ver como una perra) y en las dos sale él, de protagonista aquí y casi protagonista en La Odisea. Sony quería un Spider-man multiversal y basurillas aburridas de mucho texto, pero fue Tom, con los huevos así de gordos, a decirles lo que tenían que hacer, y le hicieron caso, porque como para no. Me gustó No Way Home porque tenía el espíritu de Parker, pero es genial volverle a ver balanceándose a toda velocidad por las calles de Nueva York, centrándose en criminales menores y que el mayor objetivo sea salvarse a sí mismo.
Ya no sé cuántas pelis llevamos ya sobre la depresión y la soledad, en Marvel ya van 2 casi seguidas, y la gente va a seguir sin pillar el mensaje. Peter Parker funciona tanto como superhéroe porque, sufra lo que sufra, siempre acaba tomando la mejor decisión y más difícil. Y nosotros vamos a verle porque nos vemos reflejados en él y le admiramos al mismo tiempo. Ése es el efecto que causa. Nos gusta verle sufrir porque nosotros sufrimos, y nos gusta que tome las decisiones que nosotros, como perras egoístas que somos, no nos atreveríamos.
Pero este Spider-man ha tenido altibajos en sus 4 películas, 7 si contamos las pelis de Vengadores, y yo señalo a dos culpables; la gente de los despachos, y el director de las pelis. Sí, el artista y el mecenas, a todos. La realidad es que hay que ser un artista muy bueno para nadar entre todo el jaleo de los despachos y sacar algo increíble, pero desde los despachos también tienen que ponerlo fácil, y, ni lo pusieron fácil, ni Jon Watts me parece un artista suficiente en la trilogía Home. De sus escenas con los hermanos Russo en las pelis de Vengadores ni me acuerdo, pero de Homecoming todavía me acuerdo de la escena en el coche y la de los escombros. Far From Home ya me parece un poco forzada. No Way Home está bien, como ya dije, pero se ve como el horto y, aunque tiene imágenes chulísimas y algunas escenas legendarias, incluido un sabor final de boca ehpetaculá, está claro que su fuerza está en los cameos.
Entonces entra un director independiente que rodó Mehng-Chi y la mehyenda de los Diez Mehnillos, que meh, y se coge ésta, sin mi permiso ni mi confianza... y lo mejora todo. Mejores escenas, mejores imágenes. Cogen a un telépata y lo hacen interesante metiéndole un gestito a los poseídos simple pero efectivo. No es una obra maestra, pero el balanceo de Spider-man se siente dinámico, sus ataques tienen fuerza y la cámara gira a placer según Tom Holland se arrastra por el techo, pero lo que han clavado, otra vez, es el corazón de la película. ¿Mi escena favorita? Olvida la acción, por más chula y mejorada que esté, ahora mismo tengo 4 escenas en la cabeza y todas son de gente hablando, y si tengo que elegir... seguramente me quede con la de Lego. Y ojo, el punto estelar a destacar de la película fueron sus extras, sus actores secundarísimos. Ya sabrás por qué.
Cuando decía que era la Spider-man 2 del UCM iba en serio. Me faltó más Peter estudiando o Peter yendo a trabajar, pero el resto, todo, lo tienes ahí. Puede que no se sienta tan icónica porque hace falta haber visto un chorrón de pelis para entender al 100% ésta (aunque muestre recuerdos para el despistao), y sabemos que habrá un chorrón más, pero realmente es especial. La soledad y la dualidad con nuestro monstruo interior, además, es un tema en el que todos nos podemos sentir identificados de una u otra manera, y los personajes que aparecen cuadran con dicho tema, y, pese a ser bastantes, se siente como una película de Spider-man en solitario, lo que ya era puta la hora.
Pero sí, claro que habrá quien se moleste por este personaje metido para promocionar tal futura película, éste para la peleíta espectacular y el otro éste para hacer de ayudante y alivio cómico, todo elegido desde los despachos de Marvel, pero no es algo nuevo. En los 60s, esa gente de los despachos quería un nuevo superhéroe con problemas personales y económicos para que los chiquillos de la época se sintieran identificados y compraran más cómics. Sin embargo, pese a la maquinaria de los que financian, el corazón de Spider-man es tan poderoso que hace parecer que nada de eso exista, y consigue que sólo le vea a él y sus enseñanzas. Cuando le puedo ver, claro, porque siempre lloro como una perra. Besis arácnidos de juguillo blanco muñequero.





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