Videojuego: Sekiro: Shadows Die Twice (PC).


¿Qué es un souls? Pregunta seria. Durante un tiempo, Dark Souls era sinónimo de fantasía oscura, jugabilidad en 3D en tiempo real, lugares de descanso, y numeritos que crecían poquito a poquito conforme subías de nivel. Así tenemos juegos inspirados en Dark Souls que acabaron creando un género, como Lies of P, Lords of the Fallen o Elden Ring, hecho por el mismo director.  Pero también apareció por ahí Hollow Knight, el Dark Souls de los metroidvanias, también Darkest Dungeon, el Dark Souls de los dungeon crawler, también Slay the Spire, el Dark Souls de los juegos de cartas y, por supuesto, Dark Souls 2, el Dark Souls de los Dark Souls. ¿Pero qué cojones hace a un souls... un souls?

Para mí, hay dos respuestas incorrectas: decir que un souls está ligado al rol, el equipamiento de armas y la progresión, y decir que todo souls lo es por ser difícil. Para mí, podemos separar los souls del resto de géneros por su filosofía. En un souls no eres nadie, aunque seas el elegido que acabará con todos los dioses. No conocerás todas las respuestas, y algunos personajes que pretenden aprovecharse de ti te engañarán. Eres un extraño en el mundo, en el sentido de que no conoces cómo funciona, y tienes que aprender a adaptarte a sus reglas para empezar a utilizarlas a tu favor. Entonces, ¿con esto en mente, es Sekiro un souls? Pregunta complicada. Igual que un shinobi, este juego camina en solitario, utilizando sólo lo que quiere de un souls, para contar una de las historias más fascinantes de los últimos años. ¡Y ojo! Será una reseña sin espóilers, y por fin puedo decir que hay espóilers en un juego de From Software. ¡TOMAAAAAAA!


Éste es el cambio más claro respecto a la saga Dark Souls. Aunque sigue teniendo manías como ir a sitios anteriores para continuar las misiones de los personajes o algunas sólo continúen si les espías cuando piensan que no estás, aquí todo el mundo te dice con claridad a dónde se dirige o dónde encontrarás respuestas. Y los eventos que ocurren, además de estar bastante claros, ocurren mientras juegas, es decir, hay historia, no como en la saga Dark Souls, donde ya han ocurrido y tú solo eres el chacho de la limpieza pasando el flit anticucarachas y poniendo el punto y final. El hecho de estar enterándote de toda la movida principal es una sensación refrescante en un juego de From Software.

La actuación de voz de los personajes me parece también destacable. Harto del histrionismo del anime, es refrescante oír voces japonesas verosímiles y que puedo tomarme en serio, hasta el punto en el que ver cualquier vídeo del juego con doblaje inglés me parece criminal. La ambientación japonesa feudal tan bestia que tiene Sekiro está hecha para que la escuches como estuvo pensada.


Ambientación. ¿Sabes que todavía recuerdo a los que dijeron que Elden Ring ganó injustamente el GOTY por su dirección artística? El que diga que un juego de From Software tiene mal arte es para que ingrese de urgencia en la Capacitación Apresurada Para Usuarios Ligeramente Lentos Operativamente, es decir, CAPULLO, por tener o mal criterio, malas capacidades o malas intenciones. Menuda dirección de arte, y menuda ambientación. Hay una épica que barniza los escenarios de Sekiro del Japón feudal. En sus riscos infinitos, las criaturas de su mitología y la exageración de las habilidades que pueden hacer estos guerreros más grandes que el tiempo. Es una leyenda de manual, con la estructura de la historia del héroe mitológico que se enfrenta a lo divino, aunque los enemigos divinos no sean el foco. El peligro, como suele ser, es la oscuridad del hombre (¿referencia a Dark Souls?).


Pero las diferencias respecto al souls típico van más allá de la historia. Si vemos los parecidos, siguen habiendo hogueras, progresión de nivel y cierta exigencia hacia el jugador para que siga las reglas del juego, algo muy souls por su parte. El posicionamiento de los enemigos y su comportamiento también está idéntico, y el castigo por perder es similar. ¿Son suficientes parecidos para considerarlo un souls? Ésa es la cosa, que sí y no. Porque, a la hora de jugarlo, su filosofía es brutalmente diferente. Sólo tienes un arma disponible y no hay escudos, por lo que debes pasar sí o sí por esa jugabilidad y debes elegir bien las herramientas secundarias para sacar ventaja al enemigo. Ahora ya no hay aguante, sino "postura", y los combates tratan de romperle la postura al rival atacándole sin piedad y parando sus ataques. Una evolución de la parada clásica de los souls para convertir su combate pesado en algo extremadamente ágil que se parece más a un baile que a un combate. Y las partes de exploración, sin duda lo mejor del juego, tienen un altísimo componente de plataformeo y sigilo.

Así que sí, veo los parecidos, pero su filosofía cambia tanto que más bien parece que Sekiro se ha convertido en otra cosa. Y esta comparación entendible ha jugado tanto a su favor como en contra, porque la ha catapultado a un público más grande, pero al mismo tiempo esa comparación le está frenando. Sekiro no es un souls. Lo que hace Sekiro es usar la base de los juegos souls para engancharse a otro saliente e impulsarse.


Pero sí cometió un error que ha hecho que muchos jugadores lo empezaran y lo dejaran a medias, y es el tutorial. Hay tutoriales en Sekiro, pero son terribles porque no se centran en lo que necesitas para ganar. Si no hubiese sido porque alguien me dijo cómo jugar realmente, nunca en la vida me habría pasado el segundo jefe, por eso te lo voy a decir yo. No juegues como un souls. En la exploración sé ágil y sigiloso como en Dishonored, y en los jefes no esperes a que el rival ataque, no le dejes respirar con tus acometidas y detente para parar justo antes de que el rival vaya a hacerlo. En cierto sentido me recuerda a Dark Souls 2 por tener una curva de dificultad que escala demasiado rápido y sin ningún lubricante, pero, por suerte, los parecidos con ese juego se acaban ahí. De hecho, su tercer acto me pareció sublime en cuanto a diseño, por enseñarte a hacer correctamente el último movimiento que necesitas para vencer al jefe final.

Y aquí acaba mi historia del juego huérfano que no pertenece a ningún género, igual que Lobo, el protagonista, no pertenece a ninguna parte, sin familia siquiera, y cuyo único hogar es aquel en el que descansan sus amigos. No se me dio bien el juego, pero me considero amigo suyo, y como el buen vino, su curiosa jugabilidad y su historia, tan poco destacada por la gente para lo buena que es, van a envejecer bien en mi cerebro y voy a querer rejugarlo. ¿Es Sekiro un souls? No lo creo. ¿Es igual de bueno? Por supuesto. Aquí Carli-san sella sus labios y termina su labor, y se despide con las palabras de un sabio: 抹香香るストロベリーキス!


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