Videojuego: Dead Space (2023) (XBOX Series X).


Unas pequeñas aclaraciones. Con los videojuegos de terror soy algo así como un capqueic de caca en los pantalones, ¿Y QUÉ? No puedo coger el mando más de 5 minutos sin dejarlo bien sudado, y es por eso que, lo que es jugar, no he jugado a este juego, sino que he raptado a un amigo durante 12 horas, en una cómoda sesión de un día entero, para poder comprobar si realmente Dead Space es la obra maestra que todos dicen. Sí, lo es. Fin de la reseña.

Otro detalle es, como se ve en el (2023) del título, que hemos jugado el rimeic porque muchos dicen que es tan bueno como el original, pero con algunos detalles actualizados y con los personajes algo más tridimensionalizados, así que a tope, pero no podré compararlo con el original. No soltaré espóilers, pero sí voy a hablar del rollito que tiene el juego y cómo te hace sentir, lo que es poca cosa, pero si quieres ir completamente ciego, lárgate ya de aquí, belleza.


Soy de los que piensa que en el terror los gráficos importan poco, porque el terror es un concepto abstracto en el cerebro y todo lo que éste catalogue como amenaza le va a poner nervioso, tenga 4 píxeles o sea fotorrealista. Pero joder, dicho eso, cómo mola que el juego tenga unos gráficos brutales. Es, simplemente, bello, en su retorcida manera. Ya en su momento, el juego original fue revolucionario al quitar la barra de vida y las balas de la pantalla e incorporarlas al personaje, así como meter los menús de forma integrada con la ambientación del juego, pero, sumado a todo eso, me parece muy inmersivo quitarle también la vida a los monstruos y sustituirla por la cantidad de carne que le queda en una extremidad o en la cara, por ejemplo. Gracias a los gráficos, todo esto se ve perfecto y tienes, en todo momento, idea de qué pasa,  si tienes el talante para detenerte a mirarlo, claro.


La ambientación es, por otro lado, el punto más fuerte de todos. Sus niveles tienen la estructura de un hollowvania, donde más tarde explorarás las zonas que ahora no puedes abrir, pero en el formato de la historia y en su jugabilidad, el juego no es de terror, sino de acción, acción puro. Tanta acción, que durante toda la sesión me vi fuerte como para coger los mandos, pese a ser tan cagao. Disparas para matar enemigos que siempre te sueltan balas al morir, y al variar entre las 4 armas según cuál tenga más munición, tienes una jugabilidad variada, dentro de la monotonía de estar cada 5 putos minutos disparando el gatillo.

Es un juego donde, a parte de rapiñar a los enemigos, conviene abrir todos los cajones por lo que pudiera haber, pero, a diferencia de The Last of Us, aquí tiene sentido y no interrumpe ninguna experiencia narrativa. Créeme, el que más querrás mejorarte el equipo con eso que rapiñes serás tú. La cosa es que, en todo lo que he ido describiendo, ¿dónde encaja el terror? Porque este es un juego clasificado como terror, y la acción consiste en darte poder y hacerte más fuerte, lo que es contrario al terror. Bueno, terror en el sentido técnico de la palabra no es, sino miedo, pero joder, qué miedo. 


Mencioné antes la ambientación, y aquí es donde brilla. Qué bien está representado el terror corporal, la sangre y vísceras, las monstruosidades imposibles y, al mismo tiempo, monstruosidades que siguen conservando un mínimo componente humano, aunque ya hayan dejado de serlo. Luego está el sonido, el otro gran protagonista de la función. La música me parece bárbara, pero los sonidos, así en crudo, son estelares. Pisadas en los conductos de ventilación, rugidos en la lejanía, gritos, crujidos que dan la sensación de que la nave se va a abrir. Todo, mezclado a la angustia de los pasillos estrechos y oscuros, es lo que da al título la etiqueta de terror.

Y encima, saben meterlo bien para que no te acomodes, incluso cuando ya eres suficientemente poderoso. ¿Llevas una hora paseando cómodamente? No te preocupes, aquí te viene un bicho inmortal que has de manejar mientras resuelves un puzzle, ¿vale? Ah, y se te ve muy tenso por este pasillo sombrío, ¿qué tal si metemos unos ruidos sospechosos y encendemos de seguido unos aspersores, para que te cagues encima por absolutamente nada? En este sentido, el juego hace un buen trabajo, salvo una hora por la primera mitad del juego y las dos últimas horas, que lo que es miedo, ya no da. De hecho, la última pelea me pareció lo más flojo, porque ya es pura acción.


He dicho la última pelea solamente, porque, aunque las 2 últimas horas no den miedo, el juego sabe cómo mantenerse interesante jugando con tu puta cabeza, por lo que, aunque ya no estuviera dando grititos de nena, me pareció que la historia estuvo de principio a fin interesante y relevante, y es de agradecer que, para ser una historia que se desarrolla en la nave minera Ishimura, hubiera algo de variedad en los entornos.

En conjunto, es un juego hecho para hacerte sentir mal que se siente muy bien, con un sonido y ambientación sobresalientes, una historia interesante y narrada confusamente a propósito, con inspiración en Alien: El octavo pasajero y Event Horizon, que, sin haber jugado al Dead Space original, sé que este rimeic le ha hecho justicia. Ahora es cuando te doy los besis de fresi, pero siendo las fresas rojas como la sangre, ¿cómo saber que no son besis de cuerpis desmembradis, eh?

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