Cómo construir tus personajes.


¡Pero bueno! ¿Pensabas que te había dejado abandonado? Para nada. En los últimos años, he conocido a bastantes escritores y su manera de proceder, y en todos veo un patrón que de vez en cuando se repite: se quedan atascados, o cuando llegan al final, dejan su novela encerrada en un cajón, porque no ha ido a ningún sitio. Esta es la segunda parte de un megataller de tres, con el objetivo explícito de que no te quedes estancado en tu historia. No es una masterclás sobre cómo crear historias increíbles que desafíen las leyes del arte, sino una serie de herramientas para que no te quedes atascado. Aquí te dejo el enlace en letras rojas de la primera parte, que recomiendo leer si quieres aplicar lo de hoy.



Vimos el esqueleto de una novela. Para empezar, tenemos que saber qué mensaje queremos transmitir al mundo, y qué queremos contar. Después, establecemos el género que va a tener (policíaca, aventuras, terror...), y establecemos el final. Recuerdo que es muy importante empezar por el final, y a partir de ahí, ir a por el principio. Dependiendo de la historia que quieras contar, vas a necesitar más actos o menos. Recuerda que mola más si los actos tienen contrastes entre sí (si uno es frenético, mejor que el siguiente sea de descanso).

Hecho el resumen, hoy voy a hablarte de los músculos de la novela: los personajes. Que lo llame músculos no es casual, porque son los que mueven la historia. Sí, eres tú el que ha decidido el final por encima de todo, pero hay un delgado equilibrio entre lo que tú mandas y lo que tus personajes quieren. ¡Y a eso voy hoy! ¿Estás preparado?

¡Pues vamos a darle caña, a subir esos decibelios!


Todo tiene que ver con el tema.


Ojito con esto, que es muy fácil no hacerlo. Teniendo una peli con un tema sobre, pongamos, "los efectos de las drogas", seguro que te parece lógico que el protagonista o sus allegados sean drogadictos, ¿verdad?

¿Verdad?


Lo mismo pasa con todos los temas, es decir, todos los personajes y su desarrollo deberían girar en torno al tema. La última novela que he escrito en Crónica de Mil Mentes habla sobre "la muerte y la venganza", así que todos los elementos de los personajes giran en torno a eso:
  • Sus motivaciones
  • Su evolución
  • Sus defectos
  • Su esencia y su función.
Luchadora murió en el pasado y revivió, y ahora quiere vengarse. Dante ha visto mucha muerte, y quiere vengarse. Razón afronta la inminente muerte de su hermano. Incluso Madurez gira también en torno a esto, pero ya sería entrar en espóilers. La cuestión es que todos los personajes hablan el mismo lenguaje desde diferentes enfoques, todos, menos uno, que busca su propia identidad. Y, ¡oh casualidad!, la identidad será el tema de la secuela.


Entonces, ¿cómo establecemos correctamente toda la lista de puntos que vienen arriba? Para eso estoy yo, para dártelo todo. Pero recuerda que serás tú el que tenga que ajustar los personajes a tu propio mensaje.

El quiero y el necesito.


Para definir las motivaciones no hay nada más básico y sencillo que este pequeño truco. Esta técnica no la aprendí como tal en la escuela de escritores, sino en el vídeo que pongo aquí abajo. No hace falta verlo, más que nada porque lo voy a explicar ahora mismo.


Aunque a todo lectorespectador le encanta la idea de que los personajes sean felices, nadie quiere consumir una historia donde no pase nada. El conflicto es tu gasolina, por eso, hay que estirar y retorcer a tus personajes tanto como puedas. La manera más fácil es analizar dónde va a acabar la historia cada personaje, y qué lección debe aprender. Una vez hecho esto, tan solo hay que ponerles lo más alejados posible de ese cambio, y vualá, ahí tienes su necesito. Siguiendo el ejemplo del vídeo de arriba, Luke empieza la peli siendo un viejo amargado y cascarrabias, y acaba siendo un maestro sabio que enciende la chispa que prenderá fuego a... joder, qué expresión más complicada. Pues eso. Luke necesita aprender de su fracaso.

Pero antes de eso, quiere acabar con todo.


Lo único que hizo el escritor de 'Los Últimos Jedi' fue alejar todo lo posible lo que ese personaje quiere, y lo que necesita. En mi novela, de nuevo, Luchadora quiere averiguar qué es la gema que tiene en su frente, y por qué la resucitó... pero lo que realmente necesita es, parecido a Luke, asumir su fracaso y dejar de buscar culpables. Y rendirse a su quiero significaría no poder completar su necesito.

El cambio gradual que se da del personaje que hay al principio al que hay al final se llama evolución o arco del personaje. Pero...

¿Cómo controlar el arco de un personaje?


Vamos a ver... ¿acaso una evolución se puede medir? ¿Va siempre constante? ¿Un salto abrupto... o quizá algo exponencial, como un coche de cero a cien? Tranqui tronqui. Cada cambio se adecúa a su propia historia, pero hay un esquema general que más o menos funciona con todas.

El personaje, al principio, se encuentra en lugar estable, incluso si está en Mordor peleando por su vida. Sea como sea, todo lo que ha pasado antes no es digno de contarse, así que suponemos que vive su día a día. Lo mejor es presentar a nuestro personaje, pero no como Federico Moccia, por dios, no, nunca digas que alguien es independiente, o alegre. Muéstralo. Y ya que vas a mostrarlo, y ya que la historia va sobre un tema, deja que le conozcamos haciendo algo que tenga que ver con ese tema. Algo que, cuando llegue el final y haya evolucionado, tenga la oportunidad de repetir y hacer lo contrario.


Por ejemplo, en 'Kingsman: Servicio Secreto', el protagonista acaba la película repitiendo los mismos gestos que su maestro en el bar, lo que significa que su entrenamiento está completo, cuando al principio estaba acobardado en una esquina. El primer gesto que tiene Logan con X-23 es rechazarla. Y en 'Princesa por Sorpresa', digamos que Anne Hathaway no está muy... presentable. En realidad, no tienen que repetir la misma acción que al principio. Basta con que nosotros sepamos que la va a hacer diferente.

Bien, tenemos el principio. Sigamos.


El primer impulso del personaje es casi siempre rechazar el elemento que necesitan abrazar, y en caso de que estemos hablando del protagonista, siempre, siempre lo va a rechazar, porque su quiero está interfiriendo. El protagonista no quiere el conflicto, por lo que no quiere cambiar, y si es como Thor en 'Ragnarok', que sí que quiere afrontar el cambio pero le faltan los medios, vamos a ver cómo fracasa consiguiendo medios. Puede que consiga amigos, pero no sabe conectar con ellos. Sea como sea, carece de las herramientas que necesita, no físicas... sino mentales.

A través de la historia, el protagonista se va a abrir paso a través de las dificultades, donde por fuerza va a descubrir que estaba equivocado, y que aquello que pensaba que no le iba a ayudar resulta que sí le ayuda. Empieza a notarse un cambio gradual, porque está más receptivo, pero le falta ver el panorama completo, madurar. Y aquí llegamos al punto más bajo.

Uno de los mejores puntos bajos que conozco.

Detesto muy fuerte el momento cliché del 'héroe derrotado' justo antes del tercer acto... es absurdo. El policía al que le quitan la placa, la relación que no funciona... lo hemos visto demasiadas veces, y lo peor es que es un espóiler, porque si ese momento existe, significa que esa historia acaba bien, y si acaba mal, es porque el escritor lo ha hecho mal solo por joder. Sí, porque aunque no lo creas, ese momento de bajón tiene un propósito, si se utiliza bien. Básicamente, el momento de bajón ocurre cuando el personaje ve que, tal y como está, y pese a haber abierto su mente, las cosas no funcionan. No tiene por qué ser el estúpido policía sin placa, sino que, siguiendo en esa temática, el policía haya fallado en proteger a un testigo. En el caso de 'Gran Torino', el momento de bajón ocurre cuando la chica es violada por culpa de las acciones del protagonista. Con su forma de ver la realidad, no va a ir a ningún sitio... necesita cambiarla.
"¿Acaso eres Thor, el dios de los martillos?"

Esta frase la voy a tener grabada quizá para siempre porque representa algo que durante seis años estuve enfocando mal. Yo lo enfoqué mal, pero tú también, y el protagonista. La razón porque el momento de bajón está tan cerca del momento triunfal es porque el protagonista tenía todas las herramientas, pero no las estaba usando bien. No es para que haya más contraste y la sensación heroica sea mayor, que también, sino un simple cambio de enfoque.

Por eso, si 0 es el principio y 100 el final, un personaje avanza más o menos así a lo largo de una historia:

0, -10, 20, 40, 70, 0, 90, 100

Empieza, se niega a cambiar en el -10, poco a poco abre su mente, conoce algo íntimo sobre el resto en el 70, se enfrenta contra su miedo y como pierde, se frustra y vuelve al 0. Madura en el 90, y completa su arco. No tiene más. En este minirresumen tienes el 95% de las historias.

Ya casi, pero falta humanizarlo.


Cuando nos ponemos técnicos y analíticos, un personaje es igual que uno de un videojuego. Siempre están los típicos que tienen las estadísticas equilibradas, y luego los raritos que tienen mucho de una estadística y poco de las otras. En nuestras historias, solo queremos a estos raritos. Un buen personaje que llegue a tu audiencia es precisamente uno que tu audiencia no sea capaz de manejar, pero sí que puede empatizar con él, y con el tiempo, predecirle a corto plazo.

No estoy queriendo decir que cada uno de tus personajes tenga una habilidad especial y que en la historia aparezca un problema que solo pueda manejar cada uno, porque eso es artificial, pero un personaje debe aportar una luz que solo él pueda aportar. No queremos personajes repetidos, y los equilibrados son demasiado aburridos.


Queremos defectos. Métele defectos al personaje, de verdad, y que algunos sean tochos. Conviértele en un padre disfuncional que quiere hacerlo mejor, pero no puede. Hazle celoso, o infiel. El alcohol y el tabaco están demasiado vistos, por eso hazle adicto a la cocaína. No tiene ni siquiera que superar estos defectos al final de la historia, puede superar solo uno. Starlord, de 'Guardianes de la Galaxia', tiene varios defectos, pero la segunda película solo quiso que mejorase su inmadurez. De hecho, ni siquiera tiene por qué superar algún defecto cara al final, porque su arco de evolución puede ir en otra dirección. En 'Nightcrawler', el protagonista no mejora sus defectos, simplemente se hace mejor en su trabajo.

Los humanos somos contradictorios, por eso no tengas miedo en que el personaje se contradiga. Que castigue a su hija por hacer algo que él luego hace constantemente, y que en su interior lo que en realidad quiere es que su hija no sea igual de basura que él. Que no cene porque quiera adelgazar pero luego a las dos de la mañana se zampe tres bollos porque tiene mucha hambre.

Además, todo esto nos viene muy bien para que su quiero se contradiga con su necesito.

Tenemos al personaje, pero no todos tienen que cambiar igual.


No es lo mismo ser protagonsita, deuteragonista, antagonista y secundario. Hay diferencias grandes entre ellos, y en un momento te las he explicado todas.

El protagonista es el pilar de la historia. Toda la trama gira en torno a él, su evolución y el mensaje de la historia, y el resto de personajes existen solo para que él pueda evolucionar. Sus defectos tienen que ver con el tipo de obstáculo al que se enfrenta. Por poner un ejemplo, en 'Shaun of the Dead', Shaun se enfrenta  a una horda de zombis, pero en realidad, esa horda de zombis representa su vagueza y falta de aspiraciones: Shaun, antes del apocalipsis zombi, era un zombi en vida. Batman, por otro lado, se enfrenta a diario contra el posible asesino de sus padres, el trauma que define sus miedos, y su rabia a la hora de combatir. Cuando Luchadora, mi personaje, se enfrenta contra el antagonista de mi novela, en realidad se enfrenta contra lo que ella misma está a un paso de convertirse.

Dicho esto, veamos el antagonista.


Antagonista no significa villano, pero puede ser villano. Quiero decir, no tiene por qué ser malo, simplemente tiene que ser la fuerza que se opone al protagonista. Con lo que he dicho arriba, es bastante evidente que el problema que tiene el antagonista es algo que tiene que ver con el protagonista. En 'Skyfall', Silva era el antiguo mejor agente, hasta que le pasó algo que perfectamente le podría haber pasado a Bond... o le podría pasar. Thanos es un racionalista, de la misma forma que lo es Ironman. Y en 'Enemy', el antagonista es literalmente igual que el protagonista.

Sin embargo, un antagonista apenas tiene que evolucionar. Puede hacerlo, sí, pero siempre a la sombra del protagonista. En 'Mass Effect', videojuego, el jefe final literalmente puede suicidarse si a lo largo de la aventura has tomado las decisiones apropiadas. Sin embargo, en 'Los Miserables', Javert acaba como acaba precisamente por su incapacidad para evolucionar: Valjean es igual que él, y sin embargo, Valjean ha aprendido el valor del amor y del perdón. Cuando Javert lo recibe, en lugar de cambiar como hizo Valjean, no lo soporta.


Pero antes de pasar al deuteragonista y a los secundarios, quiero detenerme en las terceras fuerzas. Llamo así a los personajes que, aunque sean antagonistas, son seres humanos independientes que a veces pueden ayudar a "los buenos", si eso ayuda en sus intereses. Marvel tiene varios personajes que son terceras fuerzas, como Loki o Nébula, pero su mayor problema es que al final les convierte en antihéroes. Las terceras fuerzas de verdad nunca se pasan de bando, pero tampoco son antagonistas del todo. Estos personajes sí pueden evolucionar libremente, más que un secundario, pero nunca más que el protagonista.

Nunca más, simplemente porque pegan muy fuerte en la audiencia, y si llegan tan lejos como el protagonista, le roban el show, y no queremos eso. No es broma.


Con el deuteragonista estaré poco tiempo. Es básicamente como un protagonista, pero de menor nivel. Si está junto al prota, está a su lado y evoluciona con él, como es el caso de Vin Diesel en la saga Fast & Furious. Si está separado del prota, suele ser para mover la trama en otra dirección hasta que las dos historias se junten, como es el caso de Poe Dameron en 'Los Últimos Jedi'. Si te fijas, tanto Toretto como Dameron tienen su arco de evolución, su quiero y su necesito en cada peli donde tienen importancia, pero nunca ensombrecen al prota. Casi, casi lo igualan, pero en todo momento el lector o el espectador sabe quién es el más importante de los dos.

Es sencillo lograr esto: si el deuteragonista está con el prota, es el segundo al mando, y la cámara siempre sigue al prota y ve las cosas como las ve él. Si no está con el prota, su trama tiene menor impacto dramático. Por ejemplo, en 'Los Últimos Jedi', mientras que Poe se limita a intentar sobrevivir, Rey tiene la clave para solucionarlo todo.


Y por último, los secundarios. ¿Qué es un secundario? Un tío tullido que cría caballos en las afueras de la ciudad y les vende varios a "los buenos" no es un secundario, al menos si solo aparece esa vez. No importa lo carismático que sea. Para ser secundario, el personaje tiene que tener peso en la trama. En 'Los Últimos Jedi', la mujer que comunica la cadena de mando, la rubia, no es un secundario, pero Holdo sí. En mi historia, Imica no es un secundario, aunque durante los dos capítulos que aparezca, aparezca mucho. ¿Todo claro?

Si has llegado hasta aquí, posiblemente te hayas imaginado que las herramientas y pasos que te he ido dando se aplican a todos los personajes, pero noup, nope, yesn't, negativo compañero, los secundarios no tienen por qué tener esto. La evolución en ellos es opcional, pero nunca está de más. Está bien que tengan quiero y necesito, pero deben ser más básicos. Son más simples que los personajes importantes de arriba. A veces evolucionarles es algo sencillo, como que al principio no se valoren y al final sí, o cosas de ese estilo. Pero eso no es lo importante.

Jajaja.

Lo importante es que están diseñados para potenciar a los personajes grandes, sobre todo el protagonista. En 'Shrek', los personajes de cuento están diseñados para ponerle al límite: invaden su espacio privado, tocan sus cosas, perturban su paz, y le presionan para que haga una misión. En la secuela, la pomposidad de los sirvientes contrasta con su tosquedad. Entiendes por dónde voy, ¿verdad? Un secundario, aunque sea importante, como Luke en 'Los Últimos Jedi', está diseñado solo y solo para que el protagonista brille más. Y si bien Luke se robó un poco el show, tiene cierto pase, porque fue protagonista de 3 películas antes que Rey. Snoke, por ejemplo, iba de listo y de guay, y tan solo es un puente que lleva a Ben a otro nivel.

Muchas veces, los secundarios son encarnaciones vivientes del quiero y el necesito del prota. En 'El Amanecer del Planeta de los Simios', para mí la mejor de las tres digan lo que digan, Koba representa el instinto de César, mientras que el orangután Maurice le recuerda que una vez fue criado por humanos que le amaron. La confusión de Rocket, el hijo de César, ocurre porque no ha conocido el amor de los humanos, y por lo tanto, Maurice no tiene efecto sobre él. Y si quieres más ejemplos, tenemos a DJ y a Rose en 'Los Últimos Jedi', que tiran de Finn, y en 'Shaun of the Dead', tenemos a los compañeros de piso de Shaun, Ed y David.

Y para concluir, negociamos.

Triiiipleeeeeeeeee

Es algo normal que cuando escribes y tienes la cabeza donde estás escribiendo, te des cuenta de cosas que habías planificado que no tenían sentido. Por ejemplo, tenías previsto que los malvados se colasen por la puerta trasera del castillo, pero cuando el jefe de la guardia, tu protagonista, estaba paseando esa noche en tu historia, ha comprobado que estuviese cerrada, porque sus virtudes y defectos giran en torno al mensaje, y una virtud suya es que es concienzudo.

Insisto, esto nos pasa a todos, y es bueno, muy bueno. Significa que nuestros personajes están vivos y que tienes su concepto muy claro en tu cabeza. Porque no es una lista de características, ¿sabes? A la hora de la verdad, cuando escribes, tus personajes son un concepto, y ese concepto a veces actúa de formas que te sorprenden.

k m pasa oi

Llegados a este punto, hay que ir revisando la historia, al menos el futuro cercano, y si eso cambiar alguna que otra cosa del pasado. Puedes hacer que los villanos, en lugar de colarse por la puerta trasera, lo hagan por las ventanas, pero eso atraerá la atención de los guardias y habrá un combate, por lo que el jefe de la guardia perderá a soldados a su mando, pero el enemigo también. A veces, tú tienes un final en mente, pero tu personaje hace que lo cambies, y al final, cuando ya has acabado tu historia, te das cuenta de que transmite un mensaje diferente al que tenías pensado. Eso es increíble, y significa que has triunfado como escritor.

El arte significa sentimientos, también descubrirse a uno mismo. Tu cabeza tenía una idea en mente, pero cuando tus personajes han cobrado vida, te han llevado a otra conclusión distinta que se escondía en tu corazón. Ni siquiera tienes que estar de acuerdo con ella. Yo puedo hacer una historia alternativa sobre la segunda guerra mundial en la que los nazis ganen, y no por ello me gusta el nazismo, sino que simplemente plasmo cómo creo que sería una victoria nazi.


No importa lo bien que escribas... si tus personajes han reconducido un poco tu historia, has hecho tu trabajo como escritor. Y si no lo han hecho, no significa que hayas fracasado, ¿eh? ¡Qué va! A veces tienes tan claro el concepto que tenías de tu personaje que el final que tenías pensado era el correcto. No triunfas como escritor porque cambies el final, sino por tener personajes vivos. Por eso nosotros planificamos con la cabeza, pero luego escribimos con el corazón. Y a veces me sorprendo tanto escribiendo como un lector al leerme.

Llega la hora de despedirme. Espero que hayas aprendido mucho en este taller (algo denso) importante sobre escritura. Dentro de unos meses llegará la tercera parte, así que... ¡ya sabes! Un besi de fresi, y hasta pronto. 

Resumen.

en serio doctor k m pasa

  • Tus personajes giran en torno al protagonista y al tema de la historia.
  • Entre ellos no son igual de importantes.
  • Sus motivaciones pueden chocar con su evolución (quiero vs necesito).
  • Al principio viven una "mentira", y al final, una "verdad".
  • Tienen defectos y contradicciones, pero también fortalezas.
  • Negocia la historia con ellos.
  • Alabarás a Carli por encima de todas las cosas.

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